Jorge Minaya – España

 

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Nada más empezar la primera clase pude respirar esa confianza que cualquiera necesita cuando empieza a aprender algo.

 

 

Tras un mes y medio bailando en Punta y Taco, solo me arrepiento de no haberme apuntado antes.

 

Tuve la suerte de encontrar esta maravillosa academia a los pocos meses de llegar a Bogotá, cuando decidí que ya era hora de aprender a dar unos cuantos pasos. Yo partía de un nivel principiante, muy básico, y mi primera barrera había sido siempre la vergüenza del “no saber”.

 

Pero nada más empezar la primera clase pude respirar esa confianza que cualquiera necesita cuando empieza a aprender algo.

 

La posibilidad de escoger horarios a mi medida, la paciencia de Gloria para enseñarme a un ritmo totalmente personalizado gracias a su pasión por la música y por el baile y, por otro lado, las “prácticas” – así llamamos a esos lunes y viernes por la noche cuando bailamos alumnos y profesores todos juntos – hicieron que esta experiencia se convirtiese en mi mayor y mejor recomendación dentro de todo Bogotá.

 

¡Gracias, gracias, gracias, y hasta pronto amig@s!